AIRES DE LIMA DE TIJARAFE
LA PALMA
Análisis musical.
Esta singular pieza es sin duda, una de las joyas del folklore palmero. Aunque se desarrolla de manera enérgica y ligera logra ser lastimera y melancólica. Como ocurre con otros aires de Lima se trata de una pieza tonal con un claro pasado modal. Habitualmente se interpreta en la menor, y eventualmente en re menor o mi menor. La melodía es sencilla y sobria, con poca profusión por los ornamentos y la agógica. Comprendida en un rango de una quinta justa. El esquema armónico es I - V - VI - IV - V - I - V - VI - IV - V/V - V, y es compartido por los solistas y las secciones corales e instrumentales. El compás es de 3/4, y transcurre en un tempo que puede oscilar entre los 175 bpm y los 200 bpm. La tonada se distribuye en base a una célula repetitiva formada por una sección instrumental, otra solista y una última coral; esta se repite tantas veces como sea necesario hasta cerrar una picaresca porfía entre un hombre y una mujer. La textura es heterofónica, es decir, los diferentes actores del ensamble no desempeñan la misma figuración métrica. A nivel tímbrico encontramos timples y guitarras en la sección armónica y laúdes, bandurrias, acordeón y/o violín en la sección melódica. Todo ello, supeditado a la voz y al texto. Por último, pandereta, huesera, caña estriada y, eventualmente el bombo, integran la sección de percusión. El texto se construye en torno a cuartetas octosílabas con rima A B A B o A B C B.
Historia.
Según el etnomusicólogo Lothar Siemens la historia de los Aires de Lima está probablemente emparentada con las cantigas y tonadas presentes en la región del río Limia en Portugal, y nada tienen que ver con la ciudad peruana tal y como es habitual escuchar en algunos círculos del folklore de proyección. Aunque es potencialmente problemático generalizar o elucubrar en torno a genealogías limpias en lo relativo a las procedencias de los géneros musicales, es comúnmente aceptado por los académicos que los Aires de Lima llegaron a Canarias en los siglos XVI y XVII con los colonos galaico-portugueses. Según parece, en ese primer momento amenizaban escenas rurales y del trabajo del agro tales como las descamisadas del millo, las reuniones íntimas del campesinado o las velas o velorios de parida, es decir, el tiempo de espera en torno al parto (sirva de ejemplo el sobrenombre "Isa de la parida" registrado en el grancanario pueblo de Ingenio). Siemens, quien fuera analista de más de una treintena de variantes de este género en la isla de Gran Canaria, asevera el claro carácter arcaizante y modal de esta joya etnográfica que con los años ha mutado hacia la organización tonal y concertante sobre las alas del folklore orientado al medio escénico. Volviendo la inasible cuestión de su origen, consideramos oportuno aclarar que existe una gran escasez de documentación histórica que, unida a la gran heterogeneidad de este corpus, nos invita asumir que ha existido un proceso de aculturación, mestizaje y transformación local. Ya en la segunda mitad del siglo XX se producen las primeras grabaciones por parte de las agrupaciones vinculadas al folklore de proyección en Gran Canaria y Tijarafe (La Palma). En las mismas observamos una clara tendencia al empleo de esta tonada para la controversia hombre-mujer, al arreglo y a la orquestación del ensamble tradicional y a la coreografía de la danza en pos del refinamiento escénico. Diferente sería el caso de la variante majorera (Fuerteventura). De la misma solo tenemos un vestigio recogido en la publicación "Aportaciones al folklore tradicional de Fuerteventura, un trabajo colectivo" (1994) de Roberto Hernández Bautista. En dicho trabajo se graba a los informantes Agustín Sánchez, Eloísa Herrera, Manuel Hernández y Carmen Santana interpretando los Aires de Lima entendidos como canto de trabajo, es decir, de acuerdo con el viejo paradigma del género según los postulados de Siemens.
Apunte antropológico.
Encontramos en este género un buen ejemplo de cómo una misma expresión musical puede obedecer a diferentes paradigmas a lo largo de la historia. En un inicio aliviar las tareas del campo o amenizar largas esperas, más adelante, servir de lienzo para que los amantes y pretendientes plasmaran sus sentires y, en la actualidad, una manifestación artística al uso en la que la búsqueda de la belleza no está reñida con la defensa y la difusión del patrimonio musical.
