AIRES DE LIMA DE TIRAJANA
GRAN CANARIA
Análisis musical.
Esta variante de los Aires de Lima parece estar restringida a las localidades de San
Bartolomé y Santa Lucía de Tirajana, en la isla de Gran Canaria. Se trata de una pieza
tonal con un claro pasado modal que habitualmente se interpreta en las tonalidades de re
menor o la menor. La melodía es sencilla, por grados conjuntos y con poca
ornamentación, aunque con espacio para el lucimiento vocal. El esquema armónico de la
copla del solista es I - V - I - VII - III - VI - V, en ocasiones I - V - I - VII - III - VI - IV -
V; y la del estribillo es (V - VI - V - VI - V) - IV - III - V - I. El compás es de 3/4, y
transcurre en un tempo que orbita los 190 bpm. Desde el punto de vista formal también
encontraremos sencillez, una célula repetitiva de copla y estribillo, precedida por una
introducción instrumental. La textura es heterofónica, es decir, los diferentes actores del
ensamble no tienen por qué hacer la misma figuración métrica. Además, tanto el coro
como el cuerpo de plectros acostumbran a presentar polifonía. En la función melódica
encontramos laúdes, bandurrias, mandolinas y, eventualmente, acordeón y/o violín. El
acompañamiento armónico recaerá en manos del timple y la guitarra. Pandereta, bombo
y algunos idiófonos completan la sección de percusión. La voz solista expone el texto en
cuartetas octosílabas con rima A B A B o A B C B mientras que el coro cantará la locución
¡Ay! mas ¡ay!, aires de Limas hay.
Historia.
Según el etnomusicólogo Lothar Siemens la historia de los Aires de Lima está
probablemente emparentada con las cantigas y tonadas presentes en la región del río
Limia en Portugal, y nada tienen que ver con la ciudad peruana tal y como es habitual
escuchar en algunos círculos del folklore de proyección. Aunque es potencialmente
problemático generalizar o elucubrar en torno a genealogías limpias en lo relativo a las
procedencias de los géneros musicales, es comúnmente aceptado por los académicos que
los Aires de Lima llegaron a Canarias en los siglos XVI y XVII con los colonos galaico-
portugueses. Según parece, en ese primer momento amenizaban escenas rurales y del
trabajo del agro tales como las descamisadas del millo, las reuniones íntimas del
campesinado o las velas o velorios de parida, es decir, el tiempo de espera en torno al
parto (sirva de ejemplo el sobrenombre "Isa de la parida" registrado en el grancanario
pueblo de Ingenio). Siemens, quien fuera analista de más de una treintena de variantes de
este género en la isla de Gran Canaria, asevera el claro carácter arcaizante y modal de
esta joya etnográfica que con los años ha mutado hacia la organización tonal y concertante
sobre las alas del folklore orientado al medio escénico. Volviendo la inasible cuestión de
su origen, consideramos oportuno aclarar que existe una gran escasez de documentación
histórica que, unida a la gran heterogeneidad de este corpus, nos invita asumir que ha
existido un proceso de aculturación, mestizaje y transformación local. Ya en la segunda
mitad del siglo XX se producen las primeras grabaciones por parte de las agrupaciones
vinculadas al folklore de proyección en Gran Canaria y Tijarafe (La Palma). En las
mismas observamos una clara tendencia al empleo de esta tonada para la controversia
hombre-mujer, al arreglo y a la orquestación del ensamble tradicional y a la coreografía
de la danza en pos del refinamiento escénico. Diferente sería el caso de la variante
majorera (Fuerteventura). De la misma solo tenemos un vestigio recogido en la
publicación "Aportaciones al folklore tradicional de Fuerteventura, un trabajo colectivo"
(1994) de Roberto Hernández Bautista. En dicho trabajo se graba a los informantes
Agustín Sánchez, Eloísa Herrera, Manuel Hernández y Carmen Santana interpretando los
Aires de Lima entendidos como canto de trabajo, es decir, de acuerdo con el viejo
paradigma del género según los postulados de Siemens.
Apunte antropológico.
Encontramos en este género un buen ejemplo de cómo una misma expresión
musical puede obedecer a diferentes paradigmas a lo largo de la historia. En un inicio
aliviar las tareas del campo o amenizar largas esperas, más adelante, servir de lienzo para
que los amantes y pretendientes plasmaran sus sentires y, en la actualidad, una
manifestación artística al uso en la que la búsqueda de la belleza no está reñida con la
defensa y la difusión del patrimonio musical.


