BAILE DEL FLAIRE
EL HIERRO
Análisis musical.
Se trata de una canción que estuvo a punto de desaparecer de la memoria colectiva.
Es gracias a la labor de Lothar Siemens que académicos y aficionados al folklore podemos
acceder a la transcripción que este hizo del canto de Valentina La de Sabinosa;
paralelamente Manuel Lorenzo Perera (1987) recogió diversos testimonios que nos
ayudan a comprender el contexto social en el que se desempeñaba el género, así como
determinadas pautas de la danza. Con la información disponible, agrupaciones como la
Joapira, del herreño municipio de Frontera, han lanzado su propuesta al medio del folklore
institucional. El flaire es una pieza modal acompañada únicamente con tambor. La
melodía, está en un modo jónico con la tónica en fa#, y en ella intuimos parentesco con
otros géneros herreños como El Vivo o El Santo. El investigador no refleja en su
transcripción ni ornamentación ni agógica. El compás es de 3/4 y el tempo de 104 bpm.
La estructura es muy sencilla ya que solo consta de una estrofa que reza: Este es el baile
del flaire, que le mande el rey al padre, que saque la niña al baile, que la quiere ver
bailar, saltar y brincar y volar por el aire, que la deje sola y que se largue.
Historia.
Algunos académicos proponen que la palabra sorondongo vería su origen
etimológico en la expresión sorongo, que quiere decir fiesta, jaleo o jolgorio. En lo
concerniente a la danza, parece existir consenso en su génesis como baile o juego infantil,
que terminaría vistiéndose de género musical formal mediante la actividad de las
agrupaciones del folklore institucional. Se ha conjeturado sobre su posible parentesco con
la jerigonza andaluza, la cual llegaría a las costas canarias en la memoria de los colonos
que la repoblaran en la Edad Moderna, no obstante, se trata de una hipótesis. Del análisis
de la letra extraemos múltiples elementos que vienen a confirmar la relación del
sorondongo con bailes de corro infantil, donde la persona que se encuentra dentro del
mismo, invita a otra a incorporarse al círculo (salga usted, saga usted, que la quiero ver
saltar y brincar, correr y volar). Existe un segundo debate etimológico en torno a las
locuciones fraile/flaire. De un lado, parece haberse estandarizado la expresión
sorondongo del fraile dentro de la letra del estribillo en las variantes de Gran Canaria,
Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura. Tal término encajaría perfectamente con la letra de
sorondongo de Fuerteventura, que nombra a otros arquetipos sociales como el rey. (El
sorondongo, dongo del fraile, lo manda el rey que lo baile). Diferente es el caso de la
variante herreña propuesta por la agrupación Joapira. En esta se menta el flaire, un
préstamo lingüístico para denominar el instinto, el talento natural y el olfato, en este caso,
de un bailador o de una bailadora. Tiene su origen en la palabra francesa "flair", la cual
significa exactamente lo mismo, y también la podemos escuchar en el castellano
peninsular y en el catalán.
Apunte antropológico.
En un principio el sorondongo estaría comprendido dentro del folklore infantil, es
decir, sería un juego musical y dancístico que los infantes practicarían para divertirse y
socializar. Más adelante, tal y como ocurre con otros géneros como el Conde de Cabra, la
faceta lúdica sería abandonada por los niños para que los adultos tomaran el relevo y la
vistieran de formalidad, encauzándola dentro del folklore orientado al medio escénico.


