ISA CORRIDA O ISA DE FUERTEVENTURA
FUERTEVENTURA
Análisis musical.
Esta peculiar variante de isa es la que quizás está estéticamente más emparentada
con algunas jotas peninsulares. Se trata de una pieza tonal habitualmente interpretada en
re mayor. La melodía de los solistas es variada y compleja. Presenta multitud de
elementos poco comunes como pueden ser el discurso saltante o por grados disjuntos o
los desplazamientos del ictus musical generando síncopas. Los ornamentos son también
comunes, destacando las apoyaturas y los glissandos por encima de los demás. El
esquema armónico es (I - IV - V) - I, y eventualmente (I - V) - I. El compás es de 4 + 2/4,
resultando los acentos en el primer y el quinto pulso, no obstante, es importante aclarar
que estamos ante una pieza con ciertas polirritmias. Mientas la pandereta desempeña el
mismo patrón rítmico que en canciones en el compás de 3/4, los instrumentos de la nube
armónica se debaten entre la marcación por pulsos y el desempeño de un patrón rítmico
sincopado que se antoja indescifrable para los foráneos, y que sin duda dificulta el trabajo
de transcripción y la elección de compás. El tempo oscila los 180 bpm. El esquema formal
suele constar de una larga introducción instrumental que puede estar seguida directamente
por la intervención del solista o presentar un estribillo inicial. A menudo los solistas se
disponen de dos en dos, dejando estribillos entre tandas. Además, es común que algunos
solistas no lleguen a entonar el primer verso del cantar, incorporándose al segundo
directamente. Un estribillo final y una coda instrumental cierran la tonada. La textura es
heterofónica, es decir, los diferentes actores del ensamble tienden a desempeñar métricas
distintas. No se observa polifonía salvo quizás, en versiones relativamente recientes, por
la aparición de alguna segunda voz en el coro o en el cuerpo de plectros. La nube armónica
está formada por guitarras, timples y contras. El cuerpo de instrumentos melódicos lo
integran violín, mandolinas, bandurrias y laúdes. Por último, la sección de percusión
consta de pandereta y lapas principalmente. El texto de los solistas se construye en torno
a cuartetas octosílabas con rima A B A B, A B C B, o A B B A. El texto de los estribillos
es variable e irregular, aunque la figura de la seguidilla predomina sobre las demás. Por
ejemplo: De las aves que vuelan, me gusta el guirre, porque tiene la pluma, con que se
escribe. También encontramos estrofas de versos hexasílabos como Ayer tarde la vi, junto
al cañaveral, con el palo la escoba, aprendiendo a bailar; y estrofas de versos eneasílabos
y decasílabos como Dame la mañana Catalina, dame la mañana de café, dame la mañana
Catalina, que me la quiero beber. Es importante aclarar la gran predilección de las letras
majoreras por la alegoría y la picaresca, características que le confieren un fondo cómico
y despierto, a todo el repertorio de transmisión oral.
Historia
Pese a que no existen evidencias certeras de ello, infinidad de autores relacionan
a la familia de las isas de Canarias con el enorme corpus de las jotas ibéricas. Y es que
son muchos los argumentos que invitan a pensar que estas sospechas son fundadas. Por
un lado, tenemos el estudio comparativo de la música. De él obtenemos coincidencias de
tonalidad, compás, métrica, tempo y melodía. Por otro lado, la cuestión dancística
también parece presentar importantes similitudes. Por último, contamos con un nutrido
abanico de coincidencias literarias. Además, en algunas comarcas como Icod El Alto
(Tenerife) aún hoy se llama a la isa jota o jotilla, quizás como vestigio de tiempos pasados.
No obstante, y pese a tan abrumadoras pruebas debemos ser cautos en nuestro juicio, ya
que puede haberse dado una convergencia evolutiva o que simplemente estemos
entendiendo mal los procesos de ida y vuelta del material musical tan propios de las
permeabilidades culturales. En lo relativo a las fuentes no contamos en absoluto con un
gran inventario de ellas, y los pocos ejemplos de los que tenemos constancia son bastante
tardíos. El primero es una breve mención a mediados del siglo XIX en el "Tesoro de los
Diccionarios Históricos de la Lengua Española"; el segundo es una cita de Pérez Galdós,
alrededor de 1860; y, por último, algún pasaje de Olivia Stone en "Tenerife and its Six
Satellites" (1887), donde se nombra un baile canario como jota o isa. Para concluir, habría
que considerar la cuestión etimológica. Tenemos aquí uno de los grandes misterios de la
musicología canaria, ya que no existe ningún vocablo semejante en el castellano antiguo
ni medieval. De ahí que algunos hayan conjeturado sobre su posible naturaleza
onomatopéyica, entendiendo la voz isa como una interjección imperativa de ánimo y
júbilo durante la danza.
Apunte antropológico.
Las diferentes variantes de isa del archipiélago canario son contadas dentro del
folklore festivo, es decir, aquel cuyo fin es la diversión, el entretenimiento, y la
socialización. Antiguamente sería común escucharlas en los bailes de taifas y de candil
celebrados en intimidad por el campesinado, donde supondrían una suerte de escenario
en el que jóvenes y pretendientes pudieran mostrar su agilidad. Ya en el siglo XX la isa
se transforma en uno de los géneros predilectos de los folcloristas, llegando a ser
instrumentalizada por parte de los tipismos culturales durante la dictadura y por parte del
nacionalismo político en las primeras décadas de la democracia. La isa, junto a la folía y
la malagueña, es considerado uno de los "cantares mayores", dicho de otra manera, es una
pieza para el lucimiento de solistas e instrumentistas, propensa a la exhibición y el
virtuosismo y que sin duda goza de una gran valoración por parte de intérpretes y público.


