ISA DE LANZAROTE
LANZAROTE
Análisis musical.
Esta variante de isa, muchas veces conocida como Isa del Uno o Isa del Pastor, es
una de las más lentas de nuestro archipiélago. El primer sobrenombre tiene que ver con
el apodo del acorde de sol mayor presentado sobre el mástil de la guitarra, el segundo
parece provenir de la agrupación Ajei, un destacado e histórico ensamble conejero,
comandado durante muchos años por José María Gil y Marcial de León, que terminaría
marcando para siempre la historia de la música de transmisión oral de la isla de los
volcanes. Aunque lenta, es una pieza enérgica y marcada. Es de naturaleza tonal, siendo
sol mayor, la tonalidad más habitual. No obstante, re mayor y fa mayor también hacen su
aparición de manera más esporádica y con otros sobrenombres. Es importante aclarar que
existe una tendencia a afinar en la en 415 Hz, lo cual equivale a aproximadamente un
semitono menos que afinando el la a 440 Hz. La melodía es compleja y con cierta
tendencia al ornamento. No es raro encontrar melismas, glissandos, apoyaturas, vibratos
y golpes glóticos; todo ello contenido en un discurso agudo, potente y, a menudo,
impostado. El esquema armónico es siempre (I - IV - V) - I, ostentando un corte acentuado
en el paso por el subdominante consistente en un silencio en el segundo pulso del compás.
Además, existe otra peculiaridad en lo relativo al acompañamiento armónico, y es que
pareciera que la armonía discurre en ocasiones un compás por detrás del solista.
Evidentemente, esto es una sensación para los foráneos y para los músicos que
inevitablemente están imbuidos por la voluntad de que melodía y armonía se relacionen
de acuerdo a los preceptos de la música académica occidental. El compás es de 3/4, y el
tempo oscila los 120 bpm. Desde el punto de vista formal observamos variedad, aunque
las fórmulas de las agrupaciones más insignes (Ajei, Los Campesinos, Guadarfía, Acatife,
etc.) tienden a ser más o menos parecidas. En primer lugar una introducción instrumental
sin acompañamiento armónico; seguida de la misma introducción pero con
acompañamiento. A continuación observamos dos tendencias. La más común es dar paso
a la intervención solista, pero en algunas versiones existe un primer estribillo; tras la
intervención solista hace su aparición un estribillo que puede o bien concluir la pieza, o
bien dar paso a una segunda sección solista formada por versos hexasílabos y pentasílabos
(Eres más bonita, que todas las flores, que hay en la pradera en el mes de abril, ¡qué
lindos ojitos, qué bella boquita!, lo que yo pondría en tus besos mil). En cualquier caso,
lo más común parece ser dar paso un estribillo final que cierra la canción. Aunque la
textura es heterofónica, existe en toda la música conejera cierta tendencia a la homofonía,
es decir, a un mayor entendimiento entre el cuerpo de plectros y la nube armónica, siendo
habituales los reposos de esta en los finales de frase o los tresillos de los timples en las
aproximaciones hacia la tónica. No se observa, polifonía entre los actores del cuerpo de
plectros o entre el coro. La nube armónica está formada por guitarras, timples y requintos;
mientras que el cuerpo de instrumentos melódicos está integrado por mandolinas,
mandolas, bandurrias y laúdes. Por último, la sección de percusión la constituyen las
lapas, la pandereta y, muy eventualmente, alguna castañuela o huesera. Como ocurre con
otras variantes de isa, el texto del solista tiende organizarse en cuartetas octosílabas de
rima A B A B o A B C B. El texto de los estribillos tiende a ser irregular y basado en
fórmulas repetitivas, apareciendo versos tetrasílabos, pentasílabos y hexasílabos. Por
ejemplo: Quítate del sol, quítate del sol, Magdalena, quítate del sol, quítate del sol que
te quemas, que te quemas, que te quemas, quítate del sol, quítate del sol, Magdalena.
Historia
Pese a que no existen evidencias certeras de ello, infinidad de autores relacionan
a la familia de las isas de Canarias con el enorme corpus de las jotas ibéricas. Y es que
son muchos los argumentos que invitan a pensar que estas sospechas son fundadas. Por
un lado, tenemos el estudio comparativo de la música. De él obtenemos coincidencias de
tonalidad, compás, métrica, tempo y melodía. Por otro lado, la cuestión dancística
también parece presentar importantes similitudes. Por último, contamos con un nutrido
abanico de coincidencias literarias. Además, en algunas comarcas como Icod El Alto
(Tenerife) aún hoy se llama a la isa jota o jotilla, quizás como vestigio de tiempos pasados.
No obstante, y pese a tan abrumadoras pruebas debemos ser cautos en nuestro juicio, ya
que puede haberse dado una convergencia evolutiva o que simplemente estemos
entendiendo mal los procesos de ida y vuelta del material musical tan propios de las
permeabilidades culturales. En lo relativo a las fuentes no contamos en absoluto con un
gran inventario de ellas, y los pocos ejemplos de los que tenemos constancia son bastante
tardíos. El primero es una breve mención a mediados del siglo XIX en el "Tesoro de los
Diccionarios Históricos de la Lengua Española"; el segundo es una cita de Pérez Galdós,
alrededor de 1860; y, por último, algún pasaje de Olivia Stone en "Tenerife and its Six
Satellites" (1887), donde se nombra un baile canario como jota o isa. Para concluir, habría
que considerar la cuestión etimológica. Tenemos aquí uno de los grandes misterios de la
musicología canaria, ya que no existe ningún vocablo semejante en el castellano antiguo
ni medieval. De ahí que algunos hayan conjeturado sobre su posible naturaleza
onomatopéyica, entendiendo la voz isa como una interjección imperativa de ánimo y
júbilo durante la danza.
Apunte antropológico.
Las diferentes variantes de isa del archipiélago canario son contadas dentro del
folklore festivo, es decir, aquel cuyo fin es la diversión, el entretenimiento, y la
socialización. Antiguamente sería común escucharlas en los bailes de taifas y de candil
celebrados en intimidad por el campesinado, donde supondrían una suerte de escenario
en el que jóvenes y pretendientes pudieran mostrar su agilidad. Ya en el siglo XX la isa
se transforma en uno de los géneros predilectos de los folcloristas, llegando a ser
instrumentalizada por parte de los tipismos culturales durante la dictadura y por parte del
nacionalismo político en las primeras décadas de la democracia. La isa, junto a la folía y
la malagueña, es considerado uno de los "cantares mayores", dicho de otra manera, es una
pieza para el lucimiento de solistas e instrumentistas, propensa a la exhibición y el
virtuosismo y que sin duda goza de una gran valoración por parte de intérpretes y público.


