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ISA DE TENERIFE

TENERIFE

Análisis musical.
La isa de Tenerife es viva y bulliciosa. Su prosodia, ligera y agitada, la convierte
en un género idóneo para dar rienda suelta al júbilo y al virtuosismo. Se trata de una pieza
tonal cuya tonalidad más extendida es re mayor, adquiriendo en este caso el sobrenombre
de isa del cinco. Fa mayor y la mayor son también tonalidades habituales. Desde el punto
de vista melódico hablamos de un género muy variado. Mientras que los estribillos
corales presentarán melodías sencillas y sin ornamentación, las intervenciones solistas
tenderán a todo lo contrario, observándose una tendencia creciente en tal sentido desde
las primeras grabaciones hasta la actualidad. Por tanto, hoy en día, lo más habitual es
escuchar coplas repletas de melismas, glissandos, apoyaturas, vibratos y golpes glóticos.
La espectacularidad del género se ve además acrecentada por una clara tendencia al agudo
y al lucimiento vocal, quizás también como consecuencia del engrosamiento del ensamble
tradicional, el cual suele estar protagonizado por una nube armónica muy nutrida sobre la
cual habrá de abrirse paso el solista. El esquema armónico de las que podríamos
considerar las versiones estándar es casi siempre (I - IV - V) - I, en pocas ocasiones (I -
V) - I. Si bien es importante aclarar que los ejemplos más modernos acostumbran a estar
construidos en torno a un arreglo musical academizado con importantes rearmonizaciones
y con acordes de paso como dominantes secundarias y disminuidos. El compás es de 3/4,
y el tempo oscila entre los 180 bpm y los 210 bpm, pudiendo presentar accelerandos hacia
el final de la tonada. La organización formal es también muy variable. En función de los
intérpretes podremos observar introducciones, interludios y codetas instrumentales;
estribillos e intervenciones corales; y, por supuesto, las coplas o cantares de los solistas,
entre cuyas frases suele haber más intervenciones instrumentales o corales. Una estructura
típica podría ser introducción, estribillo coral, primer solista, estribillo coral, segundo
solista, estribillo coral, tercer solista y estribillo final. La textura, de carácter heterofónico,
consta de un bloque armónico protagonizado por guitarras y timples y otro melódico
integrado por laúdes, bandurrias, requintos, acordeón y/o violín. El cuerpo de
instrumentos melódicos se suele organizar de manera polifónica, normalmente a dos
voces. El cuerpo coral también suele presentar dos voces, especialmente en las versiones
más orientadas al folklore espontáneo o genérico. En el corpus del folklore escénico o
institucional una vez más observaremos una clara propensión al arreglo a tres y cuatro
voces. A diferencia de lo que ocurre con otros géneros, el material textual de la isa es
inconmensurable. Además de existir infinidad de estribillos y coplas en la memoria
colectiva, la isa representa un lienzo sobre el cual repentizar cantares; para esto tenemos
que añadir que la cuarteta octosílaba (estrofa propia de la isa) es una fórmula poética muy
extendida entre escritores autóctonos y foráneos. Todo ello contribuye a nutrir el enorme
inventario de letras y melodías audible en este género. El texto de las coplas de solista se
construye siempre en torno a una cuarteta octosílaba de rima a A B A B, A B C B o A B
B A. Ejemplo: Una casita en el campo, y una mujer que me quiera, un barril de vino
tinto, y luego que lluevan penas. En los estribillos podemos encontrar desde seguidillas
(Una noche de luna, uvas me fui a robar, y cortando el racimo, se me cayó el parral),
hasta cuartetas (Buenas noches laguneras, noches de hielo y de frío, la Calle de la
Carrera, ya no es calle que es un río), también estrofas irregulares basadas en la repetición
como Dice que te vas, dice que te vas, para La Gomera, dice que te vas dice que te vas,
pero no me llevas. Por último, son comunes las retahílas cuyas sílabas transcurren a ritmo
de corchea (Quieres que te ponga la mantilla blanca, quieres que te ponga la mantilla
azul, quieres que te ponga la colorada, quieres que te ponga la que sabes tú). De manera
más reciente, quizás aupadas por fenómenos de la música popular como el grupo Los
Sabandeños, se han vuelto célebres estribillos con finales largos y apoteósicos que una
vez más vienen a contribuir al lucimiento y la vistosidad.
Historia
Pese a que no existen evidencias certeras de ello, infinidad de autores relacionan
a la familia de las isas de Canarias con el enorme corpus de las jotas ibéricas. Y es que
son muchos los argumentos que invitan a pensar que estas sospechas son fundadas. Por
un lado, tenemos el estudio comparativo de la música. De él obtenemos coincidencias de
tonalidad, compás, métrica, tempo y melodía. Por otro lado, la cuestión dancística
también parece presentar importantes similitudes. Por último, contamos con un nutrido
abanico de coincidencias literarias. Además, en algunas comarcas como Icod El Alto
(Tenerife) aún hoy se llama a la isa jota o jotilla, quizás como vestigio de tiempos pasados.
No obstante, y pese a tan abrumadoras pruebas debemos ser cautos en nuestro juicio, ya
que puede haberse dado una convergencia evolutiva o que simplemente estemos
entendiendo mal los procesos de ida y vuelta del material musical tan propios de las
permeabilidades culturales. En lo relativo a las fuentes no contamos en absoluto con un
gran inventario de ellas, y los pocos ejemplos de los que tenemos constancia son bastante
tardíos. El primero es una breve mención a mediados del siglo XIX en el "Tesoro de los
Diccionarios Históricos de la Lengua Española"; el segundo es una cita de Pérez Galdós,
alrededor de 1860; y, por último, algún pasaje de Olivia Stone en "Tenerife and its Six
Satellites" (1887), donde se nombra un baile canario como jota o isa. Para concluir, habría
que considerar la cuestión etimológica. Tenemos aquí uno de los grandes misterios de la
musicología canaria, ya que no existe ningún vocablo semejante en el castellano antiguo
ni medieval. De ahí que algunos hayan conjeturado sobre su posible naturaleza
onomatopéyica, entendiendo la voz isa como una interjección imperativa de ánimo y
júbilo durante la danza.
Apunte antropológico.
Las diferentes variantes de isa del archipiélago canario son contadas dentro del
folklore festivo, es decir, aquel cuyo fin es la diversión, el entretenimiento, y la
socialización. Antiguamente sería común escucharlas en los bailes de taifas y de candil
celebrados en intimidad por el campesinado, donde supondrían una suerte de escenario
en el que jóvenes y pretendientes pudieran mostrar su agilidad. Ya en el siglo XX la isa
se transforma en uno de los géneros predilectos de los folcloristas, llegando a ser
instrumentalizada por parte de los tipismos culturales durante la dictadura y por parte del
nacionalismo político en las primeras décadas de la democracia. La isa, junto a la folía y
la malagueña, es considerado uno de los "cantares mayores", dicho de otra manera, es una
pieza para el lucimiento de solistas e instrumentistas, propensa a la exhibición y el
virtuosismo y que sin duda goza de una gran valoración por parte de intérpretes y público.

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