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FOLÍAS DE TENERIFE

TENERIFE

Análisis musical

En Tenerife, las folías suelen ser de carácter alegre y parrandero. Hablamos de una
pieza tonal habitualmente interpretada en la pareja de relativos re menor - fa mayor (las
llamadas folías del cinco), aunque también son comunes las tonalidades de la menor y mi
menor con sus respectivos relativos mayores. Además, son usuales las modulaciones a
mayor en los estribillos y en determinadas partes de la copla del solista. Desde el punto
de vista melódico los instrumentos trabajan en un rango de una octava y media con
bastantes alteraciones accidentales. Por ejemplo, en el caso de re menor, es habitual la
aparición del fa# en los momentos de modulación, o la intervención del si natural en las
aproximaciones armónicas entre el V y el I grado. La agógica de los instrumentos
melódicos suele ser sencilla, destacando la aparición del trémolo en los instrumentos de
plectro y alguna apoyatura o glissando, de manera esporádica. En cambio, la
ornamentación de las voces presenta un gran número de recursos como melismas, vibrato,
glissando y golpes glóticos; evidencias claras de la idoneidad de este género para el
lucimiento de los cantadores (sobrenombre que reciben los cantantes). El esquema
armónico para la introducción instrumental suele ser: V - I - V - I - VII - (III - VII) - III -
VI - V; tal y como ocurre con su pariente académico, renacentista y barroco. Es importante
aclarar que la conexión entre el I y el V grado muy asiduamente es protagonizado por la
cadencia flamenca. El compás es de 4 + 2/4, quedando los acentos en el primer y en el
quinto pulso. Por este motivo sería incorrecto escribirlas o pensarlas en 3/4 o en 6/8. El
tempo puede variar en función de cada caso, pero suele oscilar entre los 100 bpm y los
130 bpm. Hemos observado una clara tendencia a ralentizar esta y otras piezas del folklore
conforme este se ha ido abriendo paso en el medio escénico. A nivel formal las folías
constan de una introducción instrumental y de uno o varios solistas intercalados con
estribillos instrumentales o corales. La textura suele ser polifónica y heterofónica, es
decir, suele haber varias voces entre los plectros y el coro, y los instrumentos suelen hacer
figuraciones métricas distintas. Normalmente laúdes, bandurrias, violines y acordeones
asumen la función de ornamentación melódica, mientras que guitarras y timples forman
una nube armónica. Además, encontramos una sección de percusión integrada por
pandereta, huesera, caña estriada, y bombo. Por último, encontramos la faceta vocal
defendida por los solistas y el coro. Para concluir, el texto suele estar protagonizado por
cuartetas octosílabas con rima A B A B o A B B A, transcurriendo con diferentes tipos de
repeticiones hasta formar diez frases musicales. Los estribillos, en cambio, suelen constar
de cuatro versos hexasílabos.

Historia.

La folía encuentra su origen en la Europa mediterránea de los albores de la Edad
Moderna. Aunque nos constan indicios de su nacimiento como agitada danza popular
interpretada con pequeñas vihuelas desde finales del siglo XV , no será hasta los siglos
XVII y XVIII que verá su apogeo como fórmula compositiva de música académica.
Desde el principio parece presentar un esquema de cadencias y reposos algo complejo en
comparación con el resto de danzas de ascendencia popular, lo cual le confiere su nombre
proveniente de la voz francesa "folie", es decir, "locura". No obstante, su carácter
repetitivo e intuitivo la convierte en una forma musical fácilmente memorizable; para
algunos expertos una prueba más de su procedencia no académica. Este género se
extiende rápidamente por Portugal, España, Francia e Italia; regiones que fueran origen
de muchos de los nuevos pobladores de las Islas Canarias, que llevarían consigo partes
de su cultura musical y dancística. Tienen una especial difusión entre los compositores
españoles, entre los que pasan a ser conocidas como Folías de España o Nuevas Folías.
Encontramos pues, en esta pieza, un clarísimo ejemplo de las idas y venidas del hecho
musical entre los planos académico y popular, ya que se trata de un género académico de
origen popular que, tras una etapa de celebridad, regresa a la música de transmisión oral
para perdurar hasta nuestros días. Debido a su gran aceptación y a la partición del
territorio propia de un archipiélago, la folía de Canarias evoluciona independientemente
en diferentes islas, presentando multitud de manierismos claramente diferenciados cuyo
análisis musical mostramos por separado.
Apunte antropológico.
Las folías pertenecen al folklore festivo, es decir, aquel cuyo fin es el divertimento
de tocadores y bailadores (términos empleados para referirse a los intérpretes y los
bailarines). Son consideradas uno de los "cantares mayores" y por tanto tonadas
adecuadas para el lucimiento de los intérpretes. La temática de los textos en las primeras
grabaciones de las que tenemos constancia solía ser el amor, el desamor, la nostalgia, la
migración y las desventuras de la dura vida vinculada al sector primario. No obstante, a
partir de la transición a la democracia, son instrumentalizadas en aras de las consignas
nacionalistas, siendo habituales las alusiones al concepto de patria y al mundo
prehispánico, especialmente en el medio del folklore institucional y de proyección. En
cualquiera de los casos, se trata de una expresión musical que se significa como una
cuestión de gran seriedad entre los intérpretes y el público, de ahí la popular locución de
que "cuando se canta folías, hay que estar como en misa".

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