RANCHOS DE ÁNIMAS Y DE PASCUA
OTROS GÉNEROS
Consideraciones generales.
Antes de abordar la interesante cuestión de los Ranchos de Ánimas y de Pascua,
es importante aclarar que no se trata de un género musical al uso, sino más bien de un
corpus poético musical plagado de géneros, tonadas, danzas y manifestaciones
paralitúrgicas que bien merecería una publicación monográfica debido a su gran
extensión, variedad y peculiaridad. Por este motivo, plasmaremos aquí una breve síntesis
histórica y antropológica con el compromiso de realizar un análisis musical,
pormenorizado más adelante. Asimismo, recomendamos la lectura de dos publicaciones
para ampliar conocimientos. La primera es "Los Ranchos de Ánimas y de Pascua: la más
singular manifestación poético-musical de Canarias" (2020) de Maximiano Trapero. La
segunda es "Repertorio musical tradicional. Lanzarote y La Graciosa" (2025), de Benito
Cabrera y Pablo Díaz.
Historia.
Nos remontamos al Concilio de Trento (1563), a los tiempos en los que la Reforma
protestante y la Contrarreforma sentaban las bases del pleito que terminaría conformando
las llamadas “dos Europas”. Entre tanto debate teológico quedó escrito que “hay
Purgatorio, y que las almas detenidas en él encuentran alivio con el sufragio de los fieles,
y en especial con el aceptable sacrificio de la misa”. Con este sencillo párrafo se sentó la
base para la creación de las llamadas Cofradías de Ánimas en los países católicos, una
suerte de ensambles musicales y dancísticos conformados por gente humilde que con su
actividad habrían de cumplir un doble cometido: recaudar fondos para la celebración de
misas de difuntos en el entorno del Día de Todos los Santos y guiar a las ánimas de sus
allegados de la vida terrenal a la vida eterna. Llegó a nuestra geografía esta tendencia, y
mientras con los años fue desapareciendo en casi todo el continente aquí se mantuvo…
con el nombre de Ranchos de Ánimas. Los ranchos se desarrollaron especialmente en las
islas orientales, donde aún hoy perviven. Guitarras, timples, panderos y espadas pusieron
sus armónicos al servicio de las almas y de los textos de la liturgia, que en manos del
pueblo se edificaron en torno a desechas y coplas graciosamente musicalizadas y
coreografiadas. Sucedió que se fue retrasando la actividad de dichos ensambles.
Obsérvese el Rancho de La Inmaculada (Tiscamanita, Fuerteventura) el cual recibe este
nombre por comenzar su actividad en dicha onomástica (8 de diciembre). En Lanzarote
fue tal la demora que los ranchos empezaron a salir a las calles después del día de Santa
Lucía (13 de diciembre), ya absolutamente inmersos en el calendario navideño,
adquiriendo para siempre el nombre de Ranchos de Pascua. A mediados del XIX decayó
el culto a las ánimas, quedando esta manifestación cultural en serio riesgo de
desaparición. De hecho, se intentó mantener y recuperar, pero a raíz de la promulgación,
en 1903, por el papa Pío X de su bula pontificia sobre la música sagrada, comenzó a
prohibirse en las iglesias toda música profana. Culminaría esta censura con la prohibición
expresa del Sínodo Diocesano en 1947 bajo el amparo de la dictadura, que decretó:
“Queda absolutamente prohibido siempre, y en especial durante las llamadas misas de la
luz el uso se instrumentos fragosos como panderetas, guitarras, bandurrias, etc.; así como
el ejecutar al órgano o armónium piezas profanas, cantos populares.” No sería hasta la
última década del siglo XX que el culto a las ánimas saldría del ambiente doméstico y
adquiriría de nuevo un valor público y etnográfico a través de iniciativas como las
Jornadas Regionales de Folklore y a colectivos como el Proyecto Comunitario de La
Aldea, sin duda uno de los múltiples exponentes de la cultura de transmisión oral en
Canarias a los que tanto debemos como cultura y como pueblo.
Apunte antropológico.
Los ranchos de Ánimas y de Pascua pertenecen a la función ritual y, por tanto, al
denominado folklore paralitúrgico, es decir, aquel que está íntimamente relacionado con
la liturgia, pero que es llevado a cabo por gente del pueblo llano de manera autónoma.
Sin duda, representan un buen ejemplo de cómo, en ocasiones sucede el llamado "efecto
Galápagos", un fenómeno por el cual elementos culturales presentes en el continente,
tienden a desaparecer en pro de nuevas manifestaciones mientras que en periferias de
ultramar se mantienen y perduran hasta nuestros días. de ahí que los ranchos de Canarias
sean clave para entender una expresión que se remonta al medievo y que, si bien está
presente en el continente europeo en la actualidad, en absoluto lo está en el mismo grado
que siglos atrás. Los ranchos también son una evidencia de cómo prácticas censuradas
por la Iglesia Católica se vieron forzadas a continuar en el ámbito doméstico y privado,
hecho al que tenemos que agradecer que hoy día pueden ser mostrados y defendidos como
el patrimonio inmaterial que son.


