SORONDONGO DE ACENTEJO O DE LA VICTORIA
TENERIFE
Análisis musical.
En esta alegre variante del sorondongo recogida en la comarca de Acentejo, en el
norte de la isla de Tenerife, intuimos especialmente el documentado pasado infantil del
género. La sencillez de la música, la naturaleza del texto y la coreografía en corro son
claras evidencias de ello. Se trata de una pieza tonal, cuyas versiones más célebres se
interpretan en las tonalidades de do mayor y fa mayor, exponiendo el mismo material
temático primero en una tonalidad y luego en la otra en varias ocasiones. En las versiones
disponibles en la hemeroteca la melodía es sencilla y sin ornamentación, más allá de
alguna apoyatura. En cada tonalidad esta alcanza un rango de una quinta justa, y en el
conjunto de la tonada de una novena mayor. El esquema armónico es I - (V - I) - V - I
modulación a una 4ª ascendente I - (V - I) - V - I modulación a una 5ª descendente. Es el
único sorondongo que está en 2/4, rondando su tempo los 190 bpm. La estructura más
popular, la propuesta por la agrupación Añate, consta de una sección instrumental
introductoria, seguida de una estrofa interpretada por una solista femenina. A
continuación, se modula a fa mayor e interviene el coro con el misma melodía y letra.
Tras dos estrofas se concluye la canción sin sección instrumental. En un primer momento,
la textura debía ser meramente vocal, quizás acompañada por algo de percusión corporal.
En cualquier caso, en el género que es hoy, entendido como una pieza más del folklore
orientado al medio escénico, la textura es la que solemos observar en el resto del llamado
folklore de cuerdas, es decir, un cuerpo instrumental melódico que interactúa de manera
heterofónica con otro cuerpo de carácter armónico. El primero puede estar integrado por
laúdes, bandurrias, violín y/o acordeón; el segundo por timples y guitarras
principalmente. Pandereta, huesera, bombo y caña estriada completan la agrupación.
Tanto el coro como la sección melódica tienden a presentar polifonía. El texto forma una
estrofa irregular, en la que se suceden un verso pentasílabo, hexasílabo, octosílabo,
eneasílabo, heptasílabo, tetrasílabo y octosílabo nuevamente. El sorondongo mondongo
del fraile, que le manda el rey al padre, que le saque una dama al baile, que la quiero ver
bailar, saltar, brincar y dar vueltas por el aire. Este texto se repetiría constantemente en
las siguientes tres estrofas, solo con la excepción del cuarto verso en el que observaremos
las siguientes variaciones: que la deje sola en el baile, que le saque otra dama al baile,
que la deje sola en el baile.
Historia.
Algunos académicos proponen que la palabra sorondongo vería su origen
etimológico en la expresión sorongo, que quiere decir fiesta, jaleo o jolgorio. En lo
concerniente a la danza, parece existir consenso en su génesis como baile o juego infantil,
que terminaría vistiéndose de género musical formal mediante la actividad de las
agrupaciones del folklore institucional. Se ha conjeturado sobre su posible parentesco con
la jerigonza andaluza, la cual llegaría a las costas canarias en la memoria de los colonos
que la repoblaran en la Edad Moderna, no obstante, se trata de una hipótesis. Del análisis
de la letra extraemos múltiples elementos que vienen a confirmar la relación del
sorondongo con bailes de corro infantil, donde la persona que se encuentra dentro del
mismo, invita a otra a incorporarse al círculo (salga usted, saga usted, que la quiero ver
saltar y brincar, correr y volar). Existe un segundo debate etimológico en torno a las
locuciones fraile/flaire. De un lado, parece haberse estandarizado la expresión
sorondongo del fraile dentro de la letra del estribillo en las variantes de Gran Canaria,
Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura. Tal término encajaría perfectamente con la letra de
sorondongo de Fuerteventura, que nombra a otros arquetipos sociales como el rey. (El
sorondongo, dongo del fraile, lo manda el rey que lo baile). Diferente es el caso de la
variante herreña propuesta por la agrupación Joapira. En esta se menta el flaire, un
préstamo lingüístico para denominar el instinto, el talento natural y el olfato, en este caso,
de un bailador o de una bailadora. Tiene su origen en la palabra francesa "flair", la cual
significa exactamente lo mismo, y también la podemos escuchar en el castellano
peninsular y en el catalán.
Apunte antropológico.
En un principio el sorondongo estaría comprendido dentro del folklore infantil, es
decir, sería un juego musical y dancístico que los infantes practicarían para divertirse y
socializar. Más adelante, tal y como ocurre con otros géneros como el Conde de Cabra, la
faceta lúdica sería abandonada por los niños para que los adultos tomaran el relevo y la
vistieran de formalidad, encauzándola dentro del folklore orientado al medio escénico.


