SORONDONGO DE GRAN CANARIA
GRAN CANARIA
Análisis musical.
El sorondongo de Gran Canaria es agradable y pausado. Se trata de una pieza tonal
que suele interpretarse en re mayor y las tonalidades adyacentes. La melodía es sobria y
sin ornamentos, y está comprendida en un rango de séptima menor. El esquema armónico
de toda la pieza es IV - I - V - I, tal y como ocurre con la variante conejera. El compás es
de 3/4, y el tempo oscila entre los 100 bpm y los 140 bpm. Desde el punto de vista formal
la canción es muy sencilla, consiste en una célula repetitiva de solista y estribillo coral,
precedida por la introducción instrumental que transcurre primeramente sin
acompañamiento armónico y luego junto a toda la instrumentación. Por último, esta
sección instrumental reaparece justo antes de concluir la tonada. La textura, de carácter
heterofónico, está marcada por un bloque armónico protagonizado por guitarras y timples;
un bloque melódico en el que podemos encontrar instrumentos de plectro, acordeón y/o
violín; y un cuerpo coral con tendencia a la polifonía que, junto al solista, se encargará de
exponer el texto. La figura estrófica más común está integrada por versos hexasílabos,
sirva de ejemplo la copla: Si tú me quisieras, yo me casaría, que gofio y pejines, no nos
faltarían. Aunque existen importantes excepciones mediante la aparición de versos
pentasílabos, por ejemplo: Con el sorondongo, te canto mi amor, que llevo enroscado, en
el corazón. Diferente es el caso del estribillo, en el que tenemos tres versos trisílabos y
cinco versos pentasílabos. Salga usted, salga usted, salga usted, que la quiero ver, saltar
y brincar, correr y volar, saltar y brincar, correr y volar.
Historia.
Algunos académicos proponen que la palabra sorondongo vería su origen
etimológico en la expresión sorongo, que quiere decir fiesta, jaleo o jolgorio. En lo
concerniente a la danza, parece existir consenso en su génesis como baile o juego infantil,
que terminaría vistiéndose de género musical formal mediante la actividad de las
agrupaciones del folklore institucional. Se ha conjeturado sobre su posible parentesco con
la jerigonza andaluza, la cual llegaría a las costas canarias en la memoria de los colonos
que la repoblaran en la Edad Moderna, no obstante, se trata de una hipótesis. Del análisis
de la letra extraemos múltiples elementos que vienen a confirmar la relación del
sorondongo con bailes de corro infantil, donde la persona que se encuentra dentro del
mismo, invita a otra a incorporarse al círculo (salga usted, saga usted, que la quiero ver
saltar y brincar, correr y volar). Existe un segundo debate etimológico en torno a las
locuciones fraile/flaire. De un lado, parece haberse estandarizado la expresión
sorondongo del fraile dentro de la letra del estribillo en las variantes de Gran Canaria,
Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura. Tal término encajaría perfectamente con la letra de
sorondongo de Fuerteventura, que nombra a otros arquetipos sociales como el rey. (El
sorondongo, dongo del fraile, lo manda el rey que lo baile). Diferente es el caso de la
variante herreña propuesta por la agrupación Joapira. En esta se menta el flaire, un
préstamo lingüístico para denominar el instinto, el talento natural y el olfato, en este caso,
de un bailador o de una bailadora. Tiene su origen en la palabra francesa "flair", la cual
significa exactamente lo mismo, y también la podemos escuchar en el castellano
peninsular y en el catalán.
Apunte antropológico.
En un principio el sorondongo estaría comprendido dentro del folklore infantil, es
decir, sería un juego musical y dancístico que los infantes practicarían para divertirse y
socializar. Más adelante, tal y como ocurre con otros géneros como el Conde de Cabra, la
faceta lúdica sería abandonada por los niños para que los adultos tomaran el relevo y la
vistieran de formalidad, encauzándola dentro del folklore orientado al medio escénico.


